jueves, 18 de septiembre de 2014

Nitzavim - corazones de alcauciles - No del cielo, sino de la tierra

Esta semana leemos en la Torá dos porciones juntas: Nitzavim y Vaielej. Nosotros elegimos unos versículos de la primera de ellas:
Porque este mandamiento que te ordeno hoy no te es encubierto ni está lejos de ti; no está en el cielo para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y nos lo traerá, y nos hará oírlo para que lo cumplamos'' Ni está más allá del mar para que digas: ¿Quién pasará por nosotros al otro lado del mar y nos lo traerá, y nos hará oírlo para que lo cumplamos? sino que la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la pongas por obra. (Devarim / Deuteronomio 30: 11-14)
Las personas han mirado, desde siempre, hacia el cielo para esperar las palabras de sabiduría e inspiración. Buscan las palabras que surjen desde las nubes, entre relampagos y truenos, y llegan para guiar y dar significado a la vida. Es por eso que el mismo texto de la Torá dice: "ustedes mismos, tu mismo, tu palabra y tu corazón son los que guian tus acciones". La ley está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón.

En una época en que la gente busca respuestas en el cielo, cumple ritos y venera leyes y costumbres porque vienen del cielo, la Torá viene a decirnos que la ley y nuestras acciones estan muy cerca. Con inspiración divina y siendo fieles a las enseñanzas y al amor por las palabras milenarias, podemos encontrar en nosotros mismos el motor de nuestra acción.

La palabra y el corazón. Hoy nos inspiramos con los corazones de alcauciles que nos regala la primavera. La primavera llega desde el cielo; los corazones de alcauciles crecen bien en la tierra.


Años anteriores:
Kreplaj de carne - preprándonos para Iom Kipur
Leikaj - compartiendo enseñanzas y recetas
Lengua a la vinagreta - cerca de ti en tu boca


Corazones de alcauciles marinados con hierbas
Adaptado de Ottolenghi y pueden ver el video aquí. Si no están en época de alacuciles frescos se pueden usar corazones de alcauciles congelados o en conserva.  Los alcauciles frescos dan un poco de trabajo de limpiar, pero tienen un gusto tan primaveral que vale la pena el esfuerzo. Especialmente si tenemos una pila de compost donde tirar todas las hojas que hay que sacar hasta llegar al corazón de los alcauciles. 

Para limpiar los alcauciles:
Llenar un bol grande con agua y
  • Jugo de 1 limón

Cortar parte del tronco del alcaucil y pelar la parte que dejamos.
Retirar todas las hojas duras del alcaucil hasta llegar a las hojas más blandas.
Con un cuchillo afilado cortar la parte de arriba (2 – 3 cm)
Cortar el alcaucil a la mitad y con una cucharita sacar el centro que tiene los pelos.
Cortar las mitades en rodajas de medio centímetro.
Poner en el agua con limón para que no se oscurezcan.

Para cocinarlos, poner en una olla:
  • 70 ml de jugo de limón (2 limones)
  • 2 ramitas de tomillo fresco
  • 3 dientes de ajo cortados en rodajas
  • 10 granos de pimienta negra
  • 60 ml aceite de oliva virgen extra
  • 4 cucharadas de agua

Agregar los alcauciles cortados, llevar a hervor y cocinar 25 minutos.
Enfriar.

Remojar por 15 minutos
  • 100 gr trigo bulgur
  • ½ taza agua hirviendo
Mezclar:
  • 200 gr arvejas frescas cocidas (o usar congeladas)
  • El trigo bulgur remojado (se puede sustituir por quinoa)
  • 1 taza de hierbas picadas (mezcla de perejil, menta, eneldo)
  • Los alcauciles cocidos con su salsa

Antes de servir espolvorear con
  • 1 cucharada de granos de pimienta rosada
  • Hojas de albahaca morada (o verde)

jueves, 11 de septiembre de 2014

Ki Tavo - creando santidad - postre de limón y frutillas

Las primicias siempre me gustaron; es probable que sea porque me reencuentro con un sabor que trae consigo el recuerdo de momentos de alegría y satisfacción. Con los años aprendí a reconocer en ellas un encuentro con el sabor de la vida. En especial si son frutillas que llegan en agosto para mi cumpleaños.

El texto de esta semana, nos propone agregarle a este placer una dimensión de santidad y encuentro con lo inmanente:
"Tomarás de las primicias de todos los frutos del suelo, que recogieres de la tierra" (Devarim / Deuteronomio 26:2)
La parashá de esta semana comienza detallando la ofrenda de los primeros frutos de la tierra que se llevaba al Templo. Las palabras de Torá describen con muchos detalles cómo debe hacerse esta ceremonia, cómo se llevan los frutos, incluyendo las palabras de la bendición correspondiente. El año pasado nos inspiramos en las instrucciones de esta ceremonia para una receta con canastas llenas de hierbas y quesos.

Para este año encontramos inspiración en Dr. Bonna Devora Haberman, quién se concentra en nuestro compromiso con las primicias.

postre con flores de manzanilla
Una de las razones para destacar el grado de participación de las personas para crear la santidad, es aumentar nuestra responsabilidad en lo que consideramos sagrado. Más que un factor inmutable, la santidad de nuestra tierra y nuestra vida es responsabilidad nuestra.
Si somos nosotros mismos los que llevamos las primicias, asumimos la responsablilidad y creamos la santidad. No encargamos las Primicias a un Servicio por internet; no pedimos que lo entregue un Delivery o una empresa de Logística. Ponemos de nuestro tiempo, nuestra energía, nuestro cuidado y cariño para tomar las primicias y recogerlas con nuestras propias manos para transformarlas en una ofrenda personal y única.

Este año la receta va con un ejemplo de primeros frutos: las primeras frutillas que aparecen en Montevideo; y las decoramos con flores naturales de manzanilla. Primicias con sabor, color y aroma únicos e intransferibles.

Años anteriores:

  1. Canastas de sueños, hierbas y quesos
  2. Verduras asadas con miel y con pasión
  3. Pollo crujiente  y bendiciones

Postre de frutillas y limón
Esta es una mezcla de la receta de crema de limón de Ottolenghi con las primeras frutillas de estación.  La crema de limón se puede hacer con anticipación y tener guardada en la heladera por varios días.  El postre hay que armarlo antes de servir – las frutillas cortadas hay que comerlas enseguida.
 


Tiempo de preparación: 30 minutos + varias horas en la heladera para enfriar la crema de limón
6 porciones

Crema de limón inglesa (lemon curd) de Yotam Ottolenghi y Sami Tamimi
Poner en una olla chica de fondo grueso:
  • Ralladura de 2 limones
  • 100 ml de jugo de limón (2 – 3 limones)
  • ½ taza (100 gr) azúcar
  • 2 huevos
  • 2 yemas
  • 50 gr manteca

Llevar a fuego bajo y mezclar con un batidor de alambre, revolviendo siempre, hasta que empiece a hervir (se forman unas burbujas grandes).  Hervir por un minuto y sacar del fuego.
Agregar
  • 50 gr manteca cortada en cubos

Mezclar hasta que la manteca se derrita.
Colar la crema en un recipiente o bols.  Cubrir la crema con envoltura de plástico y llevar a la heladera por lo menos por 6 horas.

Armado del postre:
Repartir la crema en 6 copas o fuentes individuales.
Cubrir con
  • 200 gr frutillas cortadas


jueves, 4 de septiembre de 2014

Ki Tetzé - ser compasivo - nidos crocantes de verduras y queso

En estos tiempos en que todavía se estan curando las heridas de la guerra en Israel, leemos la porción semanal de la Torá Ki Tetzé que contiene muchos preceptos marcados por la compasión. El nombre de esta parashá y el texto comienzan "Cuando salieres a la guerra ...", indicando explícitamente que incluso la guerra tiene sus leyes y límites morales que debemos cumplir.


En este marco, encontramos algunos preceptos que vienen a ejemplificar con claridad y sensibilidad como es que debemos actuar para ser fieles imágenes de lo divino:

"Cuando se encontrare algún nido de pájaro delante de ti en el camino, en cualquier árbol o sobre la tierra, con polluelos o huevos, estando la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás a la madre que está con los hijos; ciertamente dejarás ir libre a la madre, y a los hijos podrás tomar para ti (si tienes necesidad de hacerlo), para que te vaya bien y para que prolongues tus días." (Devarim/Deuteronomio,22:9-11)

Nidos de verdura y queso

Durante julio y agosto hemos escuchado acusaciones, defensas, argumentos y apasionados debates alrededor de los actos y consecuencias de atacantes y defensores en tiempo de guerra. En la prensa, en algunos políticos, hemos escuchado injustas acusaciones, a la vez que vimos terribles imágenes de dolor de uno y otro lado del frente de batalla.
En la lectura de esta semana encontramos un mensaje clarísimo: para la tradición judía, las leyes morales de la guerra no son opcionales; son preceptos a cumplir. Aunque se trate de un ave y un polluelo.

Para recordarnos que no solo debemos tener compasión sino que debemos ser compasivos, proponemos incluir en el menú de esta semana Nidos Crocantes de verduras y queso.


Años anteriores:
Torta de chocolate de cumpleaños - tortas del trabajo del hombre
Pan integral con tomates secos y aceitunas - pan, vida y dignidad
Compota de vino dulce - compartiendo con los trabajadores



Nidos crocantes de verduras y queso
Inspirado en Smitten Kitchen

Tiempo de preparación: 30 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos + 5 minutos
Porciones: 20 nidos

Calentar el horno a 230°C

Cortar en tiras bien finitas con rallador, procesador o mandolina:
  • 2 tazas repollo blanco (¼ repollo)
  • 2 tazas de zanahorias (4 zanahorias)
  • ½ taza cebolla de verdeo (4 cebollines)

Poner en un bols grande y mezclar con
  • 2 huevos batidos
  • ¼ taza harina blanca o integral (se pude usar también harina de matzá o harina de arroz)

Aceitar 20 moldes individuales y poner 1 cucharada de las verduras por molde dándole forma de nido.

Rociar cada nido con aceite de oliva virgen extra.

Hornear en horno fuerte hasta que estén dorados - 20 minutos. (en este momento se pueden guardar en la heladera por hasta 3 días para luego seguir con la receta)

Poner en cada nido
  • 1 pedacito de queso provloone, dambo, fontina, brie (100 gr en total)

Hornear otros 5 minutos hasta que el queso se derrita.

Servir caliente o tibio.

y aquí los pasos en fotos:

la mezcla de las verduras cortadas bien finitas

nidos en los moldes prontos para ir al horno

nidos prontos crocantes - listos para rellenar con el queso