En esta parashá Balak (rey de Moab) le pide a Balaam (profeta pagano) que maldiga al pueblo israelita. Pero Balaam en lugar de maldecirnos, nos bendice comenzando con la hermosa bendición que decimos cada vez que entramos a una sinagoga: מַה טֹּבוּ אֹהָלֶיךָ יַעֲקֹב ¡Cuán bellas son tus tiendas, oh Iaakov, tus moradas, pueblo de Israel! (Números 24:5) El Rabino Dr Reuven Hammer en su comentario del Sidur “Or Hadash” nos explica: Estas palabras son apropiadas para recitar cuando entramos a la sinagoga, ya que los Sabios interpretaron la palabra “ohaleja” “tus tiendas” como las sinagogas y casas de estudio. Y por otro lado el Talmud (BT Bava Batra 60:a) explica que Balaam, bendijo a las carpas de Iaakov, porque estaban dispuestas de tal forma que una familia no podía ver dentro de las otras carpas, mostrando respeto por la privacidad personal. Balaam no bendice a las personas sino a las carpas. Lo que impresiona a Balaam es que las carpas están estructuradas de ...
Comentarios
Publicar un comentario